Es caliente y húmeda. Es sensual y romántica. Cancún es más que una larga hilera de hoteles en forma de pirámides mayas o de típicas casas mexicanas construidas frente a una también larga extensión de playas caribeñas refrescantes.
Aunque algunos días el termómetro llega a 40 grados, la temperatura no se siente porque el cuerpo está inmerso en otras sensaciones. La humedad, que sí se siente, desaparece con el viento que sopla en esta costa mexicana.
Dicen los que saben que en Cancún hay más de 70 cosas para hacer. Cada hotel ofrece un sinnúmero de actividades para grandes y niños. Y el centro de la ciudad, con su comercio, sus calles concurridas, sus bares y restaurantes, otras tantas. Del mar y las playas, ni que hablar. Y las ruinas. Y las caminatas. Y las noches...
Pero si la ciudad es incansable, sus alrededores lo son aún más.

